La lucha contra el tabaco me parece bien. Desde hace un tiempo, todas las cajas de cigarrillos de Uruguay aparecen con una serie de avisos ingeniosos, de muy buena factura visual, elaborados por el Ministerio de Salud Pública. Cumplen el rol de los mensajes textuales del tipo "FUMAR MATA" que aparecen en otros países. Desde un punto de vista publicitario, son claros, ingeniosos y bien hechos (esto independientemente de cuán efectivos sean).
Si algo aprendí sobre fotografía, cine y publicidad, es que las imágenes que aparecen encuadradas son siempre responsabilidad del autor, quien decide no sólo qué queda dentro del encuadre sino también qué queda fuera. Por eso, me llama poderosamente la atención de uno de los avisos del MSP, el cual advierte contra los riesgos de fumar durante el embarazo. Hasta ahí, estamos todos de acuerdo: fumar durante el embarazo no es bueno, ni para la madre ni para su hijo. Sin embargo, hay un sutil detalle que puede pasar inadvertido: la mujer embarazada tiene un anillo de bodas en su mano. Me pregunto qué agrega al mensaje antitabaco que la madre esté casada? Acaso el tabaquismo no afecta a las madres solteras? El anillo no agrega nada al mensaje, salvo la interpretación que, para el MSP, una madre "normal" es una madre casada.
Puede parecer una nimiedad, una minucia, una pavada. Obviamente hay problemas públicos mucho más graves que este. Pero eso no es excusa. ¿Desde cuando el estado tiene el deber de, inadvertidamente, dar lecciones de moral? Al niño del aviso nadie le preguntó si quería fumar. A nosotros nadie nos preguntó si queríamos lecciones de moral (pagada con plata de todos).