Seguramente, usted siempre soñó con tener su propia isla. Si bien el Caribe es lejos y caro, ahora se puede dar el gusto, acá cerquita, en el río de los pajeros que están pintados, el mismo que le presta el nombre a nuestra nación. Gracias al martillo vengador, no de Thor sino de Dante Iocco, usté puede hacerse con una o varias bellas islas ubicadas frente a Nuevo Berlín, en Río Negro. A mí la que más me gusta es la Isla Basura, un nombre que llena de elegancia y prestigio a esa mancha de naturaleza verde rodeada de agua. Pero quedán muchas más, incluyendo la Isla Román Grande, la Isla Pingüino y la Isla Chala. Poquita plata cuestan, no mucho más que un auto decente. Lo único que hay que agregarles es el enano que grite cada vez que pase un avión, y están listas para usar. Su ubicación es ideal para entrenar un ejército privado para cagar a palos a los narcos activistas de Gualeguaychú (bah, a los que queden vivos luego de que los humos botnianos comiencen a mutarlos). Llame ya y llévese una isla. Oportunidad imperdible. De remate.
Comentarios