El mal diseño generalmente molesta. Pero a veces, lastima. Acá posteo unas fotos que tomé hace un par de semanas en el Cine Arocena (las salas que quedan en la calle Arocena, en pleno corazón de Carrrrasco). Son buenas salas, generalmente tienen buena proyección y sillones cómodos. El problema es que se ve que algún habilidoso decidió incluir posavasos a las butacas. Por alguna razón, o calcularon mal el diametro de los posavasos, o el carton parafinado no era muy grueso, pero la cuestión es que nuestro diseñador desconocido tuvo la brillante idea de agregar un rectángulo metálico debajo del aro, para contener el vaso. Cuando digo rectángulo metálico, digo dos puntas afiladas en ángulo recto a la altura de la rodilla... Ya si hubieran hecho puntas redondeadas creo que igual hubiera sido una muy mala solución, porque seguramente muchos espectadores se hubieran golpeado las piernas contra ellos. Enfin, para hacerla corta, esta es la herida que me hice. Fue a través de un jean... si hubiera tenido pantalón de tela o estado en shorts, dejaba la gamba. Seguramente la vida útil de las butacas sea, como poco, una década, así que cuando vean gente rengueando por Arocena pueden estar seguros de que vienen del cine.

