"¿Qué morirá conmigo cuando yo muera, qué forma patética o deleznable perderá el mundo? ¿La voz de Macedonio Fernández, la imagen de un caballo colorado en el baldío de Serrano y Charcas, una barra de azufre en el cajón de un escritorio de caoba?" (Borges, El Testigo)
Comencé a escribir estas líneas en el café Pepe Botella, en la Plaza 2 de mayo, en el barrio de Malasaña en Madrid. Tengo que admitir que hasta hace poco, Madrid era uno de esos barrios por los que uno pasa de camino a otra parte pero nunca se queda. Por suerte eso ha cambiado y, en parte, es por este café. Marta Peirano me lo dejó en herencia hace un par de años y desde entonces siempre trabajo un poco allí durante mis viajes de transhumante. De Horacio Cassinelli, en París, heredé Le Libre Echange, el lugar perfecto para tomar noisettes de desayuno, no importa la hora que sea. De su hermano Alvaro, en Tokio, heredé un ramén desvencijado con lo más parecido a luz de bar pecera que hay en ese lado del Pacífico. Del Tincho y Laura recibí varios de los mejores solares de Barcelona, agujeros en la pared donde entro con el paso seguro del propietario (Romesco y sus sepias a la plancha, más el Fidel y sus bocatas de queso Manchego). En Montevideo, el Eyhe me dejó Mediterráneo y desde entonces vivo de mis intereses en su pizza de rúcula (Bella Napoli, para los entendidos) a pesar de la insistencia de Aurora en que diversifique mi cartera inmobiliaria.
Para algunos de nosotros, la valija es una habitación más de nuestra casa. Si bien tiene la mejor vista, también es la más desordenada por lo que nunca es el lugar ideal para descansar. No hacen falta títulos de propiedad para tener escondrijos desperdigados por el globo, lugares familiares donde sentarnos y sentirnos nosotros en medio de tanta diferencia.
Tampoco hace falta que nuestros amigos mueran para heredar sus tiempos compartidos, sus lugares propios que pasan a ser nuestros. ¿Quién sabe qué terrenos cedo en mis testamentos cotidianos ni qué amigos entrarán mañana en ellos con la familiaridad con la que hoy entran a mi casa?
Que buen post!
Yo siempre llamo "casa" al lugar donde este parando en la ciudad del mundo en que este.
Publicado por: Realmarce | octubre 28, 2008 en 03:34 p.m.