A veces en los grandes eventos, o en las fachadas de los hoteles caros, cuelgan un montón de banderas de diferentes países. Los uruguayos inmediatamente buscamos la nuestra. Si está, respiramos con alivio. Si no está, nos resignamos pero en el fondo sabemos que no podemos quejarnos.
Cuando hay un mapamundi, los ojos de los uruguayos invariablemente van hacia el taponcito entre Argentina y Brasil, simplemente para verificar que seguimos ahí. Es una tensión espantosa, como el terror del adolescente a enterarse que el viernes sus compañeros de liceo salieron al cine y no lo invitaron.
Los uruguayos dividimos al mundo en dos. El Interior y el Exterior (misteriosamente, los del Interior también son los “de afuera”). Nunca hablamos de “Uruguayos que triunfan en el Interior” pero sí nos obsesionamos con “Uruguayos que triunfan en el Exterior”.
El triunfo, esa gloria celeste, solo puede darse en el Exterior. Nadie es profeta en su tierra pero parecería ser que uruguayos sólo podemos ser dioses al cruzar la frontera.
El uruguayo-que-triunfa-en-el-exterior se ve mucho más alto y más lindo en las fotos de medios extranjeros. Pero cuando vuelve –de vacaciones, obvio, “qué mierda va a volver a hacer acá”– pierde sus poderes mágicos y se transforma en un simple mortal. Afuera crack absoluto, adentro chanta engreído.
Más interesante todavía es la categoría de el-uruguayo-que-podría-haber-triunfado-en-el-exterior-pero-no-se-fue. Esos se pasean por nuestras calles, mirando tan abajo como su perfil. Todos sabemos que son cracks perdidos, respetados por los que saben. No les pedimos autógrafos y, mucho menos, consejo. Viven en un limbo constante, entre el lado de acá y el lado de allá, del que solo pueden escaparse cuando se mueren.
No hay que confundir al anterior con otra especie: el que-se-quedó-a-pelearla-acá, también conocido como el-que-siente-que-el-mundo-le-debe-algo. Se quedó a pelear contra quién? Acaso afuera no hay peleas? Hay que ser muy mal parido para confundir emigración con turismo. Es una excusa resentida, de quien se siente prisionero de una jaula que ayudó a construir. El que-se-quedó-a-pelearla-acá sabe que la pelea fue consigo mismo y que estaba perdida de antemano porque nunca se animó a pegar donde realmente duele. Nunca aprendió nada de los que se quedaron-acá-a-hacer, sin excusas.
El mayor tabú que hay en Uruguay es decir en voz alta “Fulano es brillante; Mengano es un mediocre”. Si decimos lo primero, a Fulano se le va a llenar el culo de papelitos; entonces nos callamos, no sea cosa que nos opaque. Si decimos lo segundo, quien te dice que Mengano no termine luego de jefe nuestro o, peor aún, en el tribunal de algún concurso al que nos presentemos. Mejor me callo. Así salimos a la cancha, nunca a ganar, siempre apostando al empate.
Gracias a esta estrategia, los brillantes nunca son reconocidos y de a poquito se van apagando. Y a pesar de que sabemos que Mengano es un incapaz, como nunca nadie se animó a decirlo en voz alta, el tipo trepa y termina quedando de jefe.
El uruguayo que triunfa en el exterior puede ser el mismo que estuvo sentado al lado tuyo hoy en el ómnibus. Si triunfa afuera no es porque allá haya más guita o más oportunidades. Triunfa afuera porque allá nadie tiene tanto terror a decir en público lo que le gusta y lo que no, lo que es bueno y lo que es malo.
Desde que nacemos, los uruguayos nos tragamos tanto la calidez como las calenturas. La calidez del reconocimiento a nuestros mejores. Las calenturas del desprecio a nuestros peores. Y así quedamos, congelados en la medianía.
Pueblo chico, invierno grande.
A pesar de que "no me gusta" que enfatices estas 4 categorías (tal vez si las ignoramos desaparecen), tenés razón. No deja de ser cierto que de alguna manera y en una minoría ya existan. De todos modos me parecen bastante simpáticos estos estereotipos y hasta inofensivos; puestos en esta tarea te agregaría los "en extremo peligrosos" y que son más: el-que-se-adueña-del-trabajo-ajeno, el-que-le-pone-el-palo-en-la-rueda, el-clonador, el-criticador-que-nunca-hizo-nada, el-explotador, el-que-ya-está-de-vuelta...uff, me agoté.
(los voy a ignorar...seguro desaparecen...)
Beso
V
Publicado por: Victoria Barreiro | junio 02, 2010 en 10:14 p.m.
Está muy bueno lo que escribiste! Me encantó sobre todo la conclusión. Vivimos hablando de lo frios que son los demas ciudadanos del mundo con respecto a los uruguayos... En realidad se confunde calidez con mucha hipocresia y falta de honestidad pues para decir lo que nos parece, que algunas personas son totalmente mediiocres creo q se dice con mucho menos tabues. Sin embargo cuesta mucho reconocer triunfos, y es que si, Uruguay es muy chiquito, capaz tenemos algun complejo...
Publicado por: Lu | junio 09, 2010 en 06:08 a.m.
Así salimos a la cancha, nunca a ganar, siempre apostando al empate.
Publicado por: ffxiv gil | noviembre 17, 2010 en 12:10 a.m.
Totalmente de acuerdo. No se como describir como somos, si envidiosos o que. Lo que decis es muy cierto, y todos lo sabemos, pero no cambiamos más.
Publicado por: Alberto | marzo 29, 2011 en 04:54 a.m.