Montevideo tiene lindas casas antiguas. Y la historia es siempre la misma. Muchas de esas casonas están abandonadas, durante años, dejadas venir a menos. Durante décadas nadie hace nada por recuperarlas. Hasta que llega alguien con iniciativa –generalmente iniciativa de hacer un mamarracho arquitectónico– la compra y la tira abajo.
Ahí los montevideanos ponemos el grito en el cielo. Los mismos montevideanos que no le dimos atención mientas estaba viva. La boca se nos llena de argumentos, hablamos de patrimonio, de especulación inmobiliaria y de indignación.
Esta actitud quedó hecha cine con Corazón de Fuego, seguramente la película más conservadora de nuestra historia. El argumento es transparente: una locomotora está abandonada durante décadas sin que a nadie le importe. Cuando alguien decide darle un uso, un grupo de rebeldes heroicos intenta evitarlo. En vez de aplaudir al que rescata la locomotora del basurero y del olvido, aplaudimos al que lo sabotea.
No justifico al cambio por el cambio. Pero si tengo que elegir, me quedo con la iniciativa. A nadie le gustan los monoambientes caros y mal hechos. Pero reconozco que los constructores hacen y el resto nos quejamos. Los acusamos de destruir casas que nosotros mismos dejamos caer a pedazos con nuestra indiferencia. La piqueta fatal del progreso no la maneja el capitalismo; está en manos de los que cada día miramos al costado.
Si queremos una ciudad linda, o bien nos hacemos responsables y nos ponemos manos a la obra o bien nos vamos a llorar al cuartito. Un cuartito que construimos nosotros con ladrillos de queja, mezcla de abandono e indiferencia y una mano de no mover ni un dedo. Un cuartito horrible pero nuestro.
Mirá, todavía ni terminé de leer la columna. Hace unos años, tres vecinos y yo empezamos unas conversaciones para impedir que tiraran abajo la casona de la plaza Gomensoro en Pocitos. Hablamos con Arana que nos decía que era culpa de él por no haberla señalado como patrimonio. Después, hablando con la "comisión de los pocitos", nos enteramos que su "jurisprudencia" ni siquiera llegaba a la zona citada. Lamentable. Desidia total e inexistencia de parámetros desde los políticos hasta los (mal) encargados de Patrimonio. Así la tiraron... estos animales de Atijas y cia. para hacer una baratija que cobran a valor oro.
Publicado por: juan | junio 23, 2011 en 07:41 p.m.
Deberías ser digo de este post y...lanzar una iniciativa. Hay mil cosas interesantes que se hicieron en otras tantas ciudades por temas similares.
Capaz que me sumo y todo.
Publicado por: Gabriel | junio 23, 2011 en 08:08 p.m.
s, hablamos de patrimonio, de especulación inmobiliaria y de indignación.
Publicado por: men eyeglasses | julio 28, 2011 en 03:20 a.m.